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A propósito
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A propósito

por hefebreofebrero 2, 2007

Van dos jornadas apenas. Es demasiado temprano para que el campeonato se caliente. Aparte del Santos Laguna-Guadalajara, llamativo por el enfrentamiento de Oswaldo Sánchez con sus antiguos compañeros, todavía no se programa ningún “agarrón” de los que levantan ámpula por la rivalidad histórica (los “clásicos”, por ejemplo”) o coyuntural de los protagonistas…

Debería de sorprender, en esas condiciones, la trifulca ocurrida el sábado en Veracruz. Ni hay una rivalidad añeja e irreconciliable entre los “Escualos” y los “Pumas”, ni iba nada trascendental de por medio en ese duelo: ninguno de los equipos disputa aún la clasificación a la “liguilla”; ninguno está apremiado por el fantasma del descenso.

Sin embargo, los niveles de violencia, agresividad y vandalismo en las tribunas excedieron, con mucho, todas las previsiones. O, mejor dicho, casi todas…

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Casi todas, en efecto, porque lo cierto es que en todas las plazas futboleras de México existen “listas negras” de los grupos de porristas especialmente conflictivos. En todas las plazas, por tanto, merced a la colaboración entre los dirigentes deportivos y las autoridades civiles, se toman medidas: separar a los grupos; confinar a los más temibles; escoltarlos con patrullas, desde que llegan hasta que salen de la ciudad; disponer las evacuaciones de los porristas, de manera de impedir, en lo posible, que conviertan las inmediaciones de los estadios, cuando sale también el grueso de la gente, en campos de batalla.

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El fenómeno es relativamente novedoso. La tónica, en los estadios mexicanos, era, vía de regla, de “ambiente familiar”. Se valían los gritos, las puyas; de una dosis de violencia verbal, en general, no se pasaba… Sin embargo, la imitación de las “barras” sudamericanas pasó de los saltos y los cantos, a la agresividad descarada y al vandalismo criminal.

En Europa, el salvajismo ocasionalmente incontenible de los “hoolligans”, ha ocasionado verdaderas hecatombes. En Sudamérica, las tragedias derivadas de reyertas entre “barras” y “torcidas” ha obligado a disponer que algunos partidos, potencialmente explosivos, se jueguen “a puerta cerrada”…

En México no se ha llegado aún a ese punto. Empero, a la vista de los pasos que ya han dado los grupos de animación, cada vez más renuentes al respeto y al orden, cada vez más inclinados a la violencia y la anarquía, cabe el temor –que debería interpretarse como llamada de atención a dirigentes de clubes y autoridades civiles– de que para allá vamos…

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hefebreo
1Comentarios
  • febrero 2, 2007 en 10:48 pm

    Se esta esparciendo de una forma espantosa esto de la violencia en el Futbol, lo peor de todo, es que no se está haciendo nada, dónde quedaron las cámaras que se iban a instalar? dónde quedó la seguridad que estaría en las tribunas?.

    la rivalidad Santos-Monterrey y Tigres se ha vuelto casi casi una guerra entre barras, y todo, gracias a un anciano –próximo a morir– llamado Roberto Hernández Jr. el cual se ha encargado de crear un odio entre ambas ciudades.

    Luego está la barra de Pumas, que bajo el cobijo de su directiva que minimiza todos los hechos, han destrozado los estadios del Pachuca, Querétaro y Veracruz, alguien que me explique de que privilegios gozan estos honorables “estudiantes” ?
    Lo unico bueno, es que ya le han prohibido la entrada a esta barra, ojalá y esto ya se aplique a todos los que hagan desmanes…ya estuvo con estos holligans región 4.

    Gracias por la bienvenida he linkeado su página desde el blog Santa grandeza, y tomamos la sugerencia de la constancia y esperemos durar un buen rato…

    Sale!!

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